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Proyecto Maradona Chino

 Li Meng es un amigo shanghainés. Me ha sido muy difícil hacer amigos chinos que me inviten a sus casas sin mayor motivo, pero este es uno de esos. El hijo de Li Meng gustaba de jugar a la pelota. Mucho, todo el tiempo. Andaba de aquí para allá pateando la bocha. Por todos lados, excepto dentro de la casa (por orden del papá). —Va a ser el Maradona chino, acordate —aseguraba Meng cada vez que tenía oportunidad. Yo lo vi jugar, y sí, era bueno el pibe. Marcaba una diferencia impresionante en la cancha frente al resto. Aparentaba ser un jugador de otra categoría, que debería jugar con nenes más grandes que sus compañeritos de siete años. A eso lo deduje por mi cuenta o me lo dijo Meng, no estoy seguro. En los últimos años, entre tantos confinamientos, el “Proyecto Maradona chino” creado —y criado— por Li Meng aparentemente se vino a pique, porque el chico perdió interés en el fútbol. No tocaba la pelota, ni practicaba jueguitos o regates o lo que sea que quisiera hacer sin otra compa...

人鱼

我忍不住想着那些被困在那个单调的小鱼缸里的鱼,这是我租来的房子里留下的遗产。在他把钥匙交给我的时候,这两个水生生物的主人只是道歉说: “你可以保留它们,也可以扔掉它们。随你便。” 我的痴迷与日俱增,每次我喂它们,侧身观看或听到它们从这里泳动那里。我开始梦见我是一条鱼(或人鱼?),当我醒来时,我很难呼吸,很难适应环境。我花了几分钟才确定自己是一个梦想成为鱼的人,还是一条被鱼缸捕获困住的鱼,在这个鱼缸里开始了他的人类生活梦想。我知道我梦见它是其中一条特别的鱼,但我不知道是哪条鱼。两只金鱼,没有什么异常。非常常见,没有象蝴蝶一样的鱼或多色鱼。 有一天,我无法继续前进,我被这种状况窒息了。鱼缸的居民影响我的生活,摧毁了我所剩无几的身份,是他们还是我。如果我不再是他们。 我决定释放它们,在一个比那个无聊的水监狱具有更好特征的环境中。我探索了这个社区,发现了一个池塘,池塘里住着相同(或非常相似)的鱼。非常可爱,显然很干净,装饰得很好,有流动充足的水域,给人一种拥有与自由非常相似的属性的感觉。 回家后,我迅速把小动物放进塑料袋里,小跑着下楼,一直走到离我公寓大约三百米的池塘。我不假思索地让他们转瞬间离开,而我无法看着他们离开。我不曾想过两次。我不敢看到他们走路。心中的某些东西正在让步,将自己淹没在那些未被发现的水域中。也有一些东西,比那个池塘更大、更深,在我体内诞生。 从那天起,我不再梦想我是鱼缸里的鱼。那种梦见自己是一条鱼的感觉消失了,梦见自己是自由行走的人。但有些时候,突然间,我在黎明时分睁开眼睛,无法分辨我是不是那个读到一个梦想成为鱼的男人的故事的人,而没有区分他是一个人还是一条鱼;或者我是那个写下那篇记述的人,讲述了他梦想成为一条鱼的经历,无法辨别它是鱼还是人,还是鱼人,还是人鱼。 

La Pecera

No podía dejar de pensar en los peces atrapados en esa minúscula y monótona pecera, parte de la no solicitada herencia que recibí al alquilar un departamento en el distrito más céntrico de la ciudad. Al momento de entregarme las llaves, el propietario de esos dos seres acuáticos (y de la vivienda) simplemente se excusó diciendo: —Podés conservarlos o tirarlos. Como quieras. Mi obsesión crecía día a día. Cada vez que los alimentaba, veía de reojo o escuchaba ir de acá para allá. Llegué a soñar que yo era un pez (¿o pescado?) y al despertar me costaba respirar, adaptarme al entorno. Tardaba varios minutos en decidir si era un hombre que había soñado ser un pez o un pez atrapado en una pecera que empezaba su sueño de vivir como humano. Sé que soñaba que era uno de esos peces en particular, pero no podría decir cuál de ellos. Se trataba de dos pececitos dorados, nada fuera de lo normal. Muy comunes, podría decirse. Ningún axolotl o pez multicolor semejante a una mariposa. Llegó el día en q...

Discusiones

Discute, habla, combate con la labia, pero no llegues a las manos, los puños, las cachetadas o trompadas. El que pega primero es el homínido menos evolucionado. En la vida hay que guerrear sin poner la vida —propia y ajena— en peligro. Lucha, pero nunca para ganar una discusión. Ese esfuerzo es de necios. Una discusión ganada no significa absolutamente nada. En las discusiones acaloradas no se cimentan las leyes que rigen al cosmos. Aquel que gana las discusiones con mayor frecuencia, muy frecuentemente se equivoca. Pelea. Oh hermano. Oh hermana. Pelea. Ganará el peor. Pero pelea. Pelea.

Boliche Gay

Conviví por bastante tiempo con un compañero de departamento completamente gay. Esa aclaración es necesaria porque otro de los residentes del hogar prefería clasificarse como bisexual (aunque nunca tuvo pareja del género o sexo femenino). Y también estaba yo. Así se conformaba la lista de inquilinos. Voy a decir algunas cosas que no debería decir, para no perder la costumbre. Durante un lapso excesivamente prolongado, mis “roommates” intentaron ocultarme su elección sexual. Por las noches, se servían tequila, ponían voz gruesa y hablaban de las mujeres de su oficina en forma grotesca. También se referían a sus amigos como “ese mariquita”, “la loca”, “putito”. Yo no puedo decir que sospechaba, porque ya lo sabía, me habían contado, lo veía, ni había forma de esconderlo. Una de esas féminas que formaba parte de sus libidinosas charlas nocturnas increíblemente forzadas salió conmigo por algún tiempo y me contó en cierta ocasión que uno de esos chicos le había dado consejos para practicar ...

Amparo

Tengo amigos que se burlan de mis kilos de más y yo me río de los kilos de más de varios amigos. No sé si está bien o mal, pero así sucede. Creo que ofender al otro dentro del amparo de la amistad es una forma de prepararse para enfrentar el mundo exterior, no amigable, con gente que no se va a reír de tus kilos de más sino que va a usar la palabra “gordo” como un insulto. (También hay veces en que creo que si pongo mis dedos índice y anular sobre la sien y me esfuerzo, con mucho entrenamiento, algún día encontraré un ki de saiyajin y me teletransportaré para conocer a Goku). Lo que quiero decir es que utilizar la palabra “gordo” como forma de insulto, contemplando todas sus variantes; léase “gordo pedorro”, “gordo bobo”, “gordo puto”, “gordo cara de pija”, “gordo pajero”, etcétera; da cuenta de lo más básico que un ser muy básico puede llegar a ser. Es reírse de la cachetada y el pelotazo en la ingle en pleno siglo XXI. Los piropos no dicen tanto de uno como los insultos. Un ser como ...

Mazu

En China, Poseidón es mujer y se llama Mazu, la reina indiscutible de los mares. Se erigen en Hainan altares honrándola en cada rincón, casa y lugar. Hay más estatuas de la diosa siendo adoradas que banderas chinas flameando. Mazu era una humana, una fujianesa común y corriente —muy bonita, sí, pero del montón entre tantas chinas lindas—, que luego se convirtió en diosa. De hombre a dios, un rasgo común entre gran parte de los miembros del panteón chino. Hay versiones de su leyenda que dicen que salvó a su padre de un terrible tifón; otras, más tristes, la describen buscando a su progenitor por toda la eternidad. Los chinos del sur, taoístas y budistas, la ven como una madre protectora que vela por las embarcaciones que se aventuran mar adentro en busca del alimento de cada día. A mayor distancia de Beijing, exponencialmente hay más templos, estatuas y rituales. Digo, como si importara, que los que piensan que la gran mayoría de los chinos son ateos se equivocan feo, incluso si son com...