Proyecto Maradona Chino
Li Meng es un amigo shanghainés. Me ha sido muy difícil hacer amigos chinos que me inviten a sus casas sin mayor motivo, pero este es uno de esos. El hijo de Li Meng gustaba de jugar a la pelota. Mucho, todo el tiempo. Andaba de aquí para allá pateando la bocha. Por todos lados, excepto dentro de la casa (por orden del papá). —Va a ser el Maradona chino, acordate —aseguraba Meng cada vez que tenía oportunidad. Yo lo vi jugar, y sí, era bueno el pibe. Marcaba una diferencia impresionante en la cancha frente al resto. Aparentaba ser un jugador de otra categoría, que debería jugar con nenes más grandes que sus compañeritos de siete años. A eso lo deduje por mi cuenta o me lo dijo Meng, no estoy seguro. En los últimos años, entre tantos confinamientos, el “Proyecto Maradona chino” creado —y criado— por Li Meng aparentemente se vino a pique, porque el chico perdió interés en el fútbol. No tocaba la pelota, ni practicaba jueguitos o regates o lo que sea que quisiera hacer sin otra compa...